Comenzó el juicio por el crimen de Micaela Medrano y pidieron perpetua para el único acusado

Micaela-Medrano
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora fue epicentro de la primera audiencia del juicio por el crimen de Micaela Medrano, quien fue abusada y asesinada en su casa de Villa Centenario.
Juan Alberto Leite Ruíz (27) está acusado de “homicidio agravado criminis causae, abuso sexual con acceso carnal y robo simple”. Es el ex novio de la hermana de Micaela y tenía en su poder el celular de la víctima, en el momento de la detención.
La primera audiencia del juicio se realizó ayer y contó con los testimonios de Paola Medrano, ex pareja del acusado y hermana de Micaela; y María Álvarez, madre de la víctima. Coincidieron en que el acusado tenía “fácil acceso a la casa”, ya que había vivido un tiempo ahí.
La mamá contó que aquel 30 de agosto se acercó a la habitación de su hija por la mañana, para “llamarla” ya que tenía que acudir a la Universidad Nacional de Lanús, donde estudiaba Enfermería. “Ella no me contestaba y me llamó la atención que la puerta estaba abierta y hacía frío; cuando entré, la vi con el acolchado enrollado, como si hubiera pataleado, desnuda y lastimada”, indicó entre lágrimas.
Precisó que tenía la funda de la almohada “enroscada en el cuello” y decidió llamar a un vecino y luego arribó la Policía.
Sobre el acusado, aseguró: “Él vivió casi dos años con nosotros, a pesar de que no queríamos que esté con mi hija Paola”. Y recordó que “mientras estuvo en la casa, empezaron a faltar cosas”.
Paola Medrano, hermana de Micaela y ex pareja del acusado, destacó que lo echaron “porque robaba cosas”. Explicó que “en más de una ocasión entró por el techo” a pedirle dinero. “Era adicto a la marihuana y cocaína, y una vez nos robó los anillos de compromiso de mis papás”, agregó.
Finalizando una extensa declaración, dijo que vivía “en la habitación de al lado a la de Micaela” y comentó que encontraron la puerta corrediza “descarrilada y golpeada, como si hubieran entrado a la fuerza”. “Apuntamos a él desde un principio porque sabía cómo ingresar por el techo y conocía a los perros, por eso no ladraron”, remarcó.
El teléfono de Micaela fue encontrado en propiedad del acusado. El rastro fue seguido porque unos días después del asesinato, se envió desde ese aparato en un mensaje de Whatsapp una fotografía en la que estaba Leite “reposando” luego de trabajar. Aquel mensaje, que le llegó a una amiga de la familia que prestó declaración, fue trasmitido hasta que llegó a Paola, quien reconoció al instante a su ex pareja.
En la audiencia, la joven identificó aquel teléfono como el que perteneciera alguna vez a Micaela.

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