El «Taladro» se trajo los tres puntos de La Plata con una heroica

banfield
Banfield le dio vuelta el partido en los últimos minutos a Estudiantes y se llevó un triunfo por 2-1, muy importante para acomodarse en el campeonato. Empezó perdiendo por el gol de Leandro Desábato, pero primero Lucas Viatri y después Juan Cazares desataron la alegría verde y blanca en la Ciudad de las Diagonales.
Van 35 minutos del segundo tiempo. Recién Cazares exigió por enésima vez a Hilario Navarro. Banfield jugó toda esa etapa en campo rival y tuvo muchas chances de gol, pero como de costumbre, hizo figura al arquero rival. Estudiantes casi no pasó la mitad de la cancha en toda la segunda parte. “¿Cómo hago para explicar este partido?”, piensa este cronista cuando otra vez, la suerte, la mala puntería o vaya uno a saber qué distancian a Banfield de ganar un partido.
Pero a diferencia de otros cotejos, el final no fue de angustia, decepción y de mirar al cielo pidiendo explicaciones. Hoy Banfield tuvo el premio que mereció, que fue a buscar y por el que luchó, sobre todo en el segundo tiempo, en el que redujo a uno de los mejores equipos del fútbol argentino a tirarla para arriba, defenderse muy cerca de su área y encomendarse a las manos de su arquero.
Hay que aclarar que el segundo tiempo de Banfield se lleva todos los elogios posibles, porque gran parte del primero vio a un Estudiantes amo y señor de las acciones de juego. A partir de la movilidad de Juan Sánchez Miño, Carlos Auzqui y Ezequiel Cerrutti, el local entrecruzaba a los defensores del Taladro que no hacían efectivas la gran cantidad de persecuciones individuales. Quizás si tantas acciones frente al arco de Enrique Bologna, de todas maneras el Pincha tuvo en los pies de Auzqui dos opciones claras como para abrir el marcador.
Banfield no podía tener la pelota porque le costaba mucho recuperarla, y cuando lo hacía le duraba muy poco en su poder. Todo el peligro en ataque durante los primeros 45 minutos se redujo al desequilibrio individual de un intratable Nicolás Bertolo que encaró dos veces mano a mano a Jonathan Schunke; en la primera la tiró para su zurda y le pegó al primer palo de Navarro, y en la segunda enganchó para adentro y exigió una gran tapada del arquero correntino.
Cuando quizás mejor plantado estuvo en el terreno el visitante, apareció Desábato con un salto impresionante y un cabezazo excelso tras un córner ejecutado por Cerruti para poner arriba al local en el cierre del primer tiempo. Comenzado el segundo tiempo Estudiantes tuvo una chance clara como para aumentar la diferencia pero Auzqui, tras una buena gambeta sobre Luciano Civelli, la mandó afuera ante el achique del Beto.
Esa fue la última vez que llegó Estudiantes en el partido al arco rival. Banfield comenzó a estar cada vez más adelante en campo rival, con presión muy alta y generando constantemente opciones de peligro sobre el arco local. Ya con Mauricio Cuero en cancha en lugar de Nahuel Yeri, Viatri de enganche, Domingo por derecha y Erviti casi como un líbero por delante de la defensa, el Taladro se llevó puesto al Pincha con mucho empuje, amor propio y fútbol.
Porque a diferencia de otros partidos, en los que la acumulación de atacantes cerró aún más los espacios, el cambio que hizo retroceder a Viatri lo hizo sentir más cómodo al centrodelantero por salir de la zona de Schunke y Desábato. Apoyado en un tremendo segundo tiempo de Sergio Vittor en la defensa, la verticalidad creativa de Cazares y la gambeta de Bertolo, Banfield metió cada vez más atrás al Pincha. Tanto el ecuatoriano como el cordobés siguieron contando con opciones claras pero Hilario apareció como un muro infranqueable.
Si hay algo que no se puede dejar de reconocer de este equipo de Matías Almeyda es la convicción. Convicción con la que siguió buscando, pero sin tirar pelotazos, sino buscando a través del juego asociado. Y a los 43 minutos del segundo tiempo tuvo su premio: Bertolo bien abierto por izquierda tocó para Cazares, Juanito colocó un pase cruzado exquisito para Cuero, el colombiano la alcanzó a tocar para Viatri y el ex Boca convirtió por primera vez de verde y blanco con un toque suave de zurda.
Ni terminó de festejar Viatri que tuvo que salir en lugar de Fabián Noguera, en un reacomodamiento de las piezas en la defensa. Parecía que el partido se moría en un empate, pero una vez más apareció la desfachatez de Bertolo para sacarse dos jugadores de encima con un toque y la clase de Juanito Cazares para hamacar su cuerpo para la derecha y engañar a Hilario que se tiró para un lado mientras observó como el ecuatoriano infló la red en su primer poste.
Éxtasis, delirio, y desenfreno en el banco visitante que festejó con todo un triunfo muy valioso en una cancha complicadísima, y completó una semana con tres triunfos mostrando el mejor rendimiento en el último tramo del último partido.
Síntesis del partido
Estudiantes LP (1): Hilario Navarro; Matías Aguirregaray, Leandro Desábato, Jonathan Schunke, Álvaro Pereira; Mauricio Rosales, Gastón Gil Romero, Leonardo Gil, Juan Sánchez Miño; Ezequiel Cerutti y Carlos Auzqui. DT: Mauricio Pellegrino.
Banfield (2): Enrique Bologna; Nahuel Yeri, Nicolás Bianchi Arce, Sergio Vittor, Luciano Civelli; Nicolás Domingo, Walter Erviti; Juan Cazares; Nicolás Bertolo, Lucas Viatri y Ricardo Noir. DT: Matías Almeyda.
Goles: 44m Leandro Desabato (E), 88m Lucas Viatri (B) y 91m Juan Cazares (B).
Cambios: ST 17’ Guido Carrillo por Mauricio Rosales (E), 19’ Mauricio Cuero por Yeri (B), 29’ Gabriel Seijas por Juan Sánchez Miño (E), 37’ Mauricio Asenjo por Ricardo Noir (B), 44’ Fabián Noguera por Lucas Viatri (B), 48’ Luciano Acosta por Carlos Auzqui (E).
Amonestados: PT 30’ Matías Aguirregaray (E), 34’ Nicolás Domingo (B), 42’ Álvaro Pereira (E). ST 5’ Walter Erviti (B).
Árbitro: Juan Pablo Pompei.
Estadio: Ciudad de La Plata.
 Nahuel Villar

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