El «Milrayitas» logró recuperarse ante Atlético Paraná

Los Andes, con gol del “Chipi” Vera en el complemento, venció 2-1 a Atlético Paraná, recuperó el camino de los triunfos, y volvió a ser el de siempre.

A los 3 minutos, gran remate de Jorge Córdoba desde afuera luego de un pase de Noriega. Lo empató Belforte a los 9 tras un descuido defensivo. Córner de Galeano, pedido de falta contra el arquero, y tanto del ex Almagro, con la particularidad que la pelota ingresó, y luego salió del arco por un agujero que tenía la red.

Sufrió hasta el final porque era vital el triunfo, terminó ganándolo con un gol polémico luego de la carga de Noriega sobre el arquero Arce, y el toque del “Chipi” Vera en el segundo palo que besó la red, pero luego se escapó por un agujero, pegando en la pared de atrás de la cancha, dejando en vilo a todo Lomas hasta el festejo del ex Almagro.

Más allá del desenlace y los tres puntos, lo positivo del triunfo de Los Andes 2-1 sobre Atlético de Paraná, es que los de Nardozza se recuperaron rápidamente del golpe inesperado el sábado, volvieron a tener esas virtudes de las primeras fechas, y ganaron con justicia.

Porque fue paciente, intentó jugar por el piso, no abusó del pelotazo, y cuando buscó a los delanteros lo hizo con criterio, teniendo equilibrio en la mitad de la cancha con la vuelta de Cisterna, un Córdoba muy peligroso, y una confianza que estuvo nuevamente del lado de uno de los escoltas.

Vertiginoso arranque del local, que en tres minutos no le dejó tocar la pelota a los de Cervilla, contando con un remate de Lorefice en el palo tras una buena combinación colectiva y el gol, que amaneció en un centro de Segovia, siguió en el pecho de Noriega, que se la dejó mansa a Córdoba, para un fulgurante derechazo al ángulo izquierdo.

Era todo del vestido de azul, hasta que a los 9 minutos desde un lateral, Piris apareció muy solo, tiró un busca pie, y Belforte en la espalda de Segovia la acomodó para el 1-1.
La primera cuestión fue la soledad del lanzador, la segunda que los defensores de Los Andes estaban mal perfilados, de frente a la pelota, cuando debían estar con el pecho hacia delante, y la espalda a Gagliardo. Así, podes tener referencia del hombre que entra por el segundo palo, y mejor perfil para rechazar.

Aun con el golpe del empate, siguió buscando el “Milrayitas” con la movilidad de Cisterna, los piques al vacío de Lorefice, y el lugar clave, la espalda de Piris, con un Galeano que no está fino en la definición de la maniobra, mas precisamente en el centro.

Noir en una salida en falso de Walter García inquieto a Gagliardo, y a los 38 minutos se vislumbro la mas clara del primer tiempo.
Noriega hizo todo bien tras una sociedad en la izquierda. Se perfiló, buscó el segundo palo, la pelota detonó el caño izquierdo y en el rebote, Córdoba no la pudo recepcionar en el área chica para sacudir la red.

Para el complemento, y como es una costumbre, Nardozza optó por el cambio ofensivo, le dio minutos a Olivares en lugar de Zeballos, para armar el 4-3-1-2. La visita se basaba en la inteligencia de Noir, la velocidad de Ledesma, mas Guido Rancez por un lado, y Belforte por el otro.

Con vehemencia, y paciencia, siempre el protagonista era el de Lomas, que tenía a Ricardo Vera por Córdoba, buscando armar el circuito colectivo. El arquero Arce no dio garantías en toda la tarde, menos en la pelota parada, y desde la vía aérea llegó el gol del desahogo.

Dos situaciones que generaron incertidumbre e hicieron que no todo el Gallardón grite el gol de la victoria. Primero, y tras el córner de Galeano, todo Atlético pidió una carga de Noriega contra el uno, no visualizada por Suárez. Segundo, el “Chipi” la empujó en el segundo palo, se metió por el fondo del arco, pero salió por un agujero y el final de la jugada tenía a la caprichosa cerca de la pared final.

Luego de ello, Gutiérrez por Galeano, a pararse bien atrás y fue el momento donde defensivamente el equipo creció, mantuvo la distancia en el marcador con la pelota en los pies, y de no ser por las fallidas definiciones de Noriega, podría haber extendido la ventaja.

Como siempre el amor propio se vio, las ganas de un equipo que nunca baja los brazos, quiere ser protagonista e intenta pelear en los puestos de arriba. A eso, le sumó equilibrio, paciencia, un arranque furioso y un final donde sufrió solo por lo que representaba la victoria.

24 puntos, a uno de cumplir el primer objetivo y sabiendo que volvió a ser Los Andes, ese que fue campeón, ascendió y sigue en la batalla.

NACHO FILONE (@nachodeporsur)

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