Goleada ante el «Funebrero» para seguir soñando

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Los Andes, que venía de perder en Colegiales, lo pasó por arriba a Chacarita, le ganó 5-1 haciendo el mejor partido del torneo y quedando otra vez cerca del Reducido. Goles de todos los colores con Lorefice de estandarte marcando dos.

En el primer tiempo rompió el cero Zeballos con soberbia definición. Jugada preparada y tanto del ex Merlo. En el arranque del complemento Franco de cabeza; Bombazo de Fernando, descuento de Juarez y moño a este regalo de Noriega.

Es tan ciclotímico este Los Andes, tan cambiante, un equipo que no sabes para donde puede disparar, que le mete cuatro goles a Merlo y pierde como local ante Fénix. Que gana un clásico con Temperley con gol de Noriega y tras ello conjuga dos traspiés consecutivos ante Suárez, y frente a uno de los peores del torneo en los números Colegiales.

Es así de indescifrable este “Milrayitas” que cuando muchos lo daban por muerto, sabiendo que no tenía margen de error, goleó a Chacarita, que pelea por entrar al Reducido, y se mete nuevamente en la conversación

Como se explica que en tan poco tiempo se pase de una tarde flojísima en Munro a florearse en Lomas de Zamora. Cuales son las causas por las cuales se vio un equipo que no hizo pie el fin de semana y hoy estuvo en todos lados.

Porque no solo presionó en todos los rincones (el ejemplo mas claro el primer gol), sino que mantuvo el orden con su estandarte Franco, su motor Lorefice, y generó una gran cantidad de situaciones de gol, porque Barale y Vicente fueron pistones, los del medio se comieron la cancha, Bevacqua y Pajón punzantes, mas el cambio de ritmo de Vera, y el optimista Noriega, que al final tuvo su premio

No se acomodó nadie, que ya con Franco y Noriega se había tenido dos clarísimas. No salía del asedio Chacarita, no encontraba en Morales un conductor, ni en Lentini una referencia. Se veía desbordado en la mitad donde nació el primer tanto.

A los 27 minutos, robó Zeballos, jugó una pared con taco de Noriega y ante la salida de Otarola, fue frío, pensante, inclinó el cuerpo para engañar al arquero con el segundo palo y la colocó en el izquierdo, el mas cercano

Era merecido el triunfo, siempre lo fue, hubo un solo equipo adentro de la cancha. Mas cuando instantes mas tarde el laboratorio de Nardozza tuvo todo su esplendor a partir de un pase de Pajón de un tiro libre por derecha, y la pegada en el punto del penal de Lorefice.

Nadie podía creer dos cosas. Que este sea el mismo equipo de Cole, y que esté tan tranquilo en el trámite, porque se sabe que en Los Andes si no se sufre no vale.
Se terminaba la primera mitad con un Leeb atónito, dado que si bien se puntualiza el buen nivel del local, también fue llamativo lo bajo de la visita, que llegaba a Lomas con oportunidades de estar entre los cinco primeros.

El complemento fue una extensión de la primera parte. En el amanecer fue Franco quien conectó de cabeza en la soledad del área para el tercero. Premio merecido para un cacique del fondo, que tiene una elegancia digna de otra categoría, y al que se lo extraña cuando no está.

Sin sacar el pie del acelerador siguió buscando el “Milrayitas” y encontró un poema, esas obras de arte para encuadrarlas, ponerlas en la mesa de luz y atesorarlas con el correr del tiempo.
Lorefice a los 15 la paró en la puerta del área y la colgó de un angulo para inflar la red y estremecer las almas de los hinchas que se acercaron a Lomas de Zamora y tuvieron su merecida caricia.

Quedó tiempo para el descuento de Juarez en un momento donde el team se relajó y el quinto de Noriega, tras una pared con Bevacqua. El optimista merecía ese tanto porque hizo un trabajo sucio impecable, saliendo del área, pivoteando y metiéndose en el circuito del equipo, además del delicioso pase de taco en el primer tanto.

Es algarabía por vencer a un rival de toda la vida. Es festejo porque fue de lo mejor del año. Es mente fría para saber que son tres puntos importantes, pero nada mas que eso, porque la vida de este Los Andes dio muestras que no hay garantías posibles, que todas son finales, hay que afrontarlas y de una buena vez por todas conjugar tan siquiera dos triunfos al hilo para si soñar con algo real

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