Familiares y amigos de «Kaly» marcharon en reclamo de justicia

Amigos y familiares de este hombre de 41 años que falleció luego de estar internado al recibir un tiro cuando intentó defender a su hermano en un asalto en la vivienda de sus padres, en Monseñor Chimento al 900, caminaron la distancia que separa su casa hasta la Municipalidad de Lomas de Zamora y de allí al Polo de Seguridad del distrito. El jueves detuvieron a un miembro de la banda

La concentración en reclamo de justicia por la muerte de Carlos “Kaly” Ferreiro fue el sábado 4 a las 14 y tal como lo solicitó por las re-des la mujer, Florencia La Vita, fue una marcha pacífica junto a los familiares y amigos.

Cientos de personas unidas por el dolor se reunieron en la puerta donde sucedió la trage-dia hace exactamente un mes. El viernes 5 de junio tres asaltantes llegaron a la puerta de la familia Ferreiro, en Monseñor Chimento al 900, en Lomas de Zamora. Un delincuente ingresó a la vivienda, y mientras intentaba robar a Ariel Ferreiro, Kaly, que descansaba en la casa, salió a defenderlo y recibió un tiro en el estómago. Fue traslado en un móvil policial hasta el hospital Gandulfo y de ahí lo derivaron al Hospital Británico, donde falleció cuatro días más tarde.
Según indicó la policía, un joven de 21 años, miembro de la banda que ingresó a la casa de los Ferreiro fue detenido el jueves acusado por el robo agravado por el uso de armas y homicidio criminis causa.
La marcha. El dolor se respiraba en la caminata puntual que se inició hacia la Municipalidad de Lomas. La fuerza parecía ser el motor de esta familia atravesada por la pérdida. Eran cien metros de gente que peregrinaba en dirección al  centro de Lomas. Recorrieron las pocas cuadras que los separan de avenida Hipólito Yrigoyen, al principio en silencio hasta que un amigo de la familia comenzó a gritar de forma desgarradora: Kaly, arrastrando la “a” con la misma fuerza que lo tenía firme en esa marcha. El sonido de una campana incesante también era parte de este recorrido. El llanto fue el denominador común. Su mujer, detrás de un pasacalles que era sostenido por su familiares más cercanos, se mantenía estoica hasta que miraba a su alrededor y se quebraba. Pero continuaba en la caminata. A los hermanos de Kaly les pasaba lo mismo, caminaban unos metros y se quebraban.
En el recorrido se fueron sumando amigos, familiares. Había decenas de carteles que decían: “No hay paz sino hay justicia”, “Queremos justicia porque todos somos Carlos Ferreiro”, “Nunka más Kaly, justicia”, remeras negras con esta última frase y remeras blancas con la misma palabra, ahora convertida en reclamo para esta familia. En cada pan-carta se vio la imagen de un sonriente hombre de 41 años, quien parecía tener la vida que había elegido, la familia que amaba.
Las palmas se sumaron a esta marcha y el sonido de cientos de manos que retumbaban por Lomas, cruzaron Yrigo-yen y Oliden y de ahí hasta la Municipalidad donde se vivió el momento más duro. Allí, la madre de Carlos, con una remera que rezaba “Justicia” y abrazada a una foto de su hijo subió a la escalera del ingreso de la municipalidad y contó quién era su hijo. “Me sacaron a mi hijo, él era una gran persona, un amoroso padre de sus tres hijas, un cariñoso marido, un excelente hijo”, desgarrada por el dolor gritaba y exigía justicia. Uno de sus hijos la abrazó y la contuvo. Fue él, quien pidió a todos los presentes hacer unas cuadras más y dirigirse al Polo de Seguridad del distrito.
La familia pide que este caso no quede impune, que los responsables de este hecho sean detenidos. Florencia, piensa en el futuro y su familia con la esperanza de que se haga justicia porque ella, hoy más que nunca dice: “Necesito que mis hijas sigan creyendo que esto puede funcionar, que la Justicia funciona”.

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