Colapso en el transporte del AMBA: reducciones de servicios y alerta de paro

El sistema de transporte público de pasajeros en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. Durante las últimas jornadas, los usuarios de Lomas de Zamora y distritos vecinos han reportado demoras interminables en las paradas y unidades que circulan completamente colmadas. Las cámaras empresariales del sector han advertido que la reducción de frecuencias no es una medida de fuerza, sino una consecuencia directa de la imposibilidad de afrontar los costos operativos, incluyendo el combustible y el mantenimiento de las flotas.

Desde empresas como el grupo DOTA, una de las mayores prestadoras del servicio, han manifestado que el retraso en el pago de los subsidios por parte del Estado nacional y provincial ha dejado a las compañías al borde del cese total de actividades. La situación se agrava con el aumento constante de los insumos y la reciente paritaria del sector, que suma presión a una caja financiera ya asfixiada. ‘Viajar se ha vuelto una misión imposible’, sostienen los vecinos que dependen diariamente de líneas troncales para llegar a sus puestos de trabajo en la Ciudad de Buenos Aires o para trasladarse dentro de la Zona Sur.

Subsidios y operatividad en riesgo

En Lomas de Zamora, la situación se refleja en las largas colas que se forman en los centros de transbordo y estaciones. La falta de unidades en las calles no solo alarga los tiempos de viaje, sino que compromete la seguridad de los pasajeros que deben esperar en paradas oscuras o zonas desoladas durante la madrugada y la noche. Además, los empresarios no descartan una suspensión total de los servicios nocturnos si no se regulariza el flujo de fondos en el corto plazo, lo que afectaría a miles de trabajadores esenciales y estudiantes.

El panorama para los próximos días es de total incertidumbre. Mientras el Gobierno nacional intenta renegociar las partidas presupuestarias, el gremio de la UTA se mantiene en alerta ante la posibilidad de que el desfinanciamiento impacte en el pago de los salarios. Para los usuarios lomenses, el transporte público —lejos de ser una solución— se ha transformado en un factor de estrés cotidiano, evidenciando un sistema que parece haber llegado a su límite estructural.

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