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En una asombrosa historia que entrelaza la inventiva popular con la ciencia médica global, Jorge Odón, un vecino y extallerista mecánico de la localidad de Banfield, logró que su dispositivo médico diseñado para facilitar los partos difíciles comenzara a aplicarse de forma regular en los principales centros obstétricos de Europa. El proyecto, bautizado oficialmente como OdonAssist, nació hace dos décadas a partir de una ingeniosa idea surgida durante un asado informal entre amigos del taller metalúrgico de Lomas de Zamora.
En aquel encuentro recreativo, los presentes se desafiaron a retirar un corcho atrapado dentro de una botella de vidrio utilizando únicamente una bolsa de plástico. Al observar cómo la presión del aire atrapado en la bolsa arrastraba el corcho hacia el exterior con facilidad, la mente de Odón asoció de inmediato ese principio físico con los mecanismos del canal de parto obstruido. Sin formación alguna en medicina ni antecedentes de embarazos de riesgo en su entorno, el banfileño se abocó a diseñar un prototipo casero que pudiera servir como alternativa segura al uso del fórceps y a las cesáreas de emergencia.
Odón sumó al ingeniero Carlos Modena para perfeccionar los planos y se presentó ante médicos especialistas en la Ciudad de Buenos Aires. El diseño captó la atención del obstetra Mario Merialdi, quien en ese momento se desempeñaba como jefe de Salud Reproductiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Con el respaldo técnico y financiero del organismo internacional, el prototipo fue sometido a rigurosos estudios de validación en laboratorios científicos de Bristol (Inglaterra) y Besancon (Francia).
El dispositivo está diseñado específicamente para resolver los partos con «períodos expulsivos prolongados», una complicación crítica donde el bebé se detiene en el canal uterino y corre riesgo de asfixia o sufrimiento fetal, exponiendo además a la madre a hemorragias severas. El OdonAssist introduce una manga de polietileno esterilizada alrededor de la cabeza del bebé, que luego se infla levemente para permitir un deslizamiento seguro y suave, minimizando los riesgos de trauma físico. Actualmente, el invento ya se ha utilizado de forma exitosa en 300 nacimientos en 40 hospitales europeos, sin registrar lesiones en recién nacidos.
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