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La muerte de Carlos Alberto «Indio» Solari a los 77 años generó una profunda conmoción que paralizó al país entero y transformó al conurbano bonaerense en el epicentro del dolor colectivo. El legendario cantante y compositor, quien batallaba desde hacía años contra el mal de Parkinson en su residencia de Parque Leloir, en el partido de Ituzaingó, partió dejando un vacío irremplazable en la cultura nacional. La causa judicial por su deceso quedó bajo la intervención de la UFI N° 2 de Ituzaingó, en lo que representó el cierre formal del capítulo más glorioso de la historia del rock argentino.

La respuesta de sus fieles seguidores no se hizo esperar. Durante más de 18 horas, una marea humana incesante se congregó en las inmediaciones del Polideportivo Municipal José María Gatica, ubicado en Villa Domínico, partido de Avellaneda, donde las autoridades provinciales, encabezadas por el gobernador Axel Kicillof, coordinaron un masivo operativo de contención y salud. Las columnas de personas superaron las 80 cuadras de extensión, llegando en sus momentos de mayor concentración hasta el histórico Puente Pueyrredón. Fanáticos de diversas provincias, cargados de banderas, remeras y melancolía, desfilaron frente al féretro del músico en una ceremonia que mezcló el llanto desgarrador con el canto de sus himnos eternos.
El sentimiento de orfandad musical caló hondo en los barrios de Lomas de Zamora. En Villa Fiorito, los vecinos organizaron un emotivo encuentro a cielo abierto en la esquina de las calles Bermejo y Morazán, en pleno corazón del barrio La Cava. Allí, la Orquesta del Centro Cultural Fiorito brindó un concierto interpretando las canciones más representativas de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. En simultáneo, el colectivo de arte urbano Muro Sur, liderado por Ezequiel Briseño, inmortalizó el rostro del cantante con un impactante mural de grandes dimensiones en las paredes de la zona. «Para nosotros fue especial, somos fanáticos y sumamos nuestro arte en este día tan triste», declaró Briseño con notable emoción.

Por su parte, el Club Atlético Temperley también rindió tributo a la memoria de Solari, recordando el ascenso histórico a Primera División obtenido en 2014 bajo la conducción técnica de Ricardo Rezza. Aquel plantel adoptó el clásico tema «Ji ji ji» como su himno de motivación en el vestuario del Estadio Alfredo Beranger. En la ceremonia de despedida oficial en Villa Domínico, el fotógrafo Pablo Grillo, quien se encuentra en proceso de rehabilitación tras sufrir graves heridas en una protesta en 2025, fue autorizado por la familia para registrar las imágenes más íntimas del velatorio, consolidando un fuerte lazo de amistad que se había forjado durante su internación, cuando el propio Indio le enviaba mensajes de aliento.
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